Origen:
El origen de la energía hidráulica está en el ciclo hidrológico
de las lluvias y, por tanto, en la evaporación solar y la climatología,
que remontan grandes cantidades de agua a zonas elevadas de los continentes
alimentando los ríos.
Estas características hacen que este tipo de energía sea significativa
en regiones donde existe una combinación adecuada de lluvias, desniveles
geológicos y orografía favorable para la construcción de
presas. Es debida a la energía potencial contenida en las masas de agua
que transportan los ríos, provenientes de la lluvia y del deshielo. Puede
ser utilizada para producir energía eléctrica mediante un salto
de agua, como se hace en las centrales hidroeléctricas.
Características:
La energía hidráulica tiene la cualidad de ser renovable, no agota
la fuente primaria al explotarla, y es limpia, ya que no produce en su explotación
sustancias contaminantes de ningún tipo. Sin embargo, el impacto medioambiental
de las grandes presas por la severa alteración del paisaje e, incluso,
la inducción de un microclima diferenciado en su emplazamiento, ha producido
un cambio en el ecosistema.
Un problema que tiene es que no se puede desarrollar más porque en los
países desarrollados no queden apenas ubicaciones atractivas por desarrollar
nuevas centrales hidroeléctricas (en España, puede alcanzar el
30% de la energía producida). Recientemente se están realizando
centrales minihidroeléctricas, mucho más respetuosas con el ambiente
y que se benefician de los progresos tecnológicos, logrando un rendimiento
y una economía razonable.