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De camino una montaña hacia el pueblo de Llerana,y en medio de la nueva carretera del Estado recientemente construida, y que media entre el pueblo de Saro y el antes citado, nos encontramos con la tía Balbina, que con su cuévano a las espaldas, y encima la banasta del queso, camina Santibáñez para ver si Justo, el de El Cruze, la compra algún quesuco producto de la semana que finaliza.Conocedor de la afable simpatía de tía Balbina y de su dialecto cerradamente pasiego ,tratamos de charlar con ella unos momentos, para oír de sus labios alguna de sus entretenidas historietas, para lo cual nos valimos, dándola la noticia, por cierto, poco agradable de la muerte de una amiga intima de ella.-Y a mi me dicin a mi la nuticia de la muerte de tiya Jusefa -dica tíoa Balbina- el domingo cuando el mi hombre bajó a Selaya a la plaza con el quesu.¡Ay, la pobriu!¡Que güena jue pa mi! Dios si lu apremie bien apremiu... -¿Pues ,como no fue usted al entierro?-La interrogamos-Ay, hiju miyu..,nio me arrecuerdis eso, purqui si mi ponin lus pelus de punta comu si viera al lobu. -¿Pues porque, mujer?-Ay, ya le diji yo aql mi hombri, mira, veti a ver a Don Juanitu, el medicu, y dili lu qui tengo, porqui a mí mi paeci qui de esta mi muero. -¿Pues qué era , mujer?-Una pluminia na menus la qui si mi encasquetó, cun unas ciebris y unas calurias qui yo no sabia si estaba en la cama o en la tristera del sol; yo llamaba a lus hijos y al Mariu,y venga icilis, Heismi agua qui mi agüegu, y na; yo venga a ristrindijami en la canma dando a larius y birrius qi mi espritaba, y venga icilis qui yo aluego mi muría qui ya si me salía el ánima por los atrancus, cuando yallega el hombri y mi ici qui li ha dichu Don Juan qui pa la plumunia y pa recoetar las ciebris había qui poner cantábricas sin parar pa sacar el mal. Mi la ponin, y ...,ay,Dios miyu; unus birrius y unus alarius di, qui la Brejona, que vivia dos praos mas alla , mi uyo y venu enseguida, y taconeu por aca y taconeu por alla, qui al pocu ratu asoma cun una taza en un platu arregulviendu lu qui habia adentro,comu si estuviera muerta; y a mi toavia me quedaron agallas pa icir quisi no lu quitaban, mi alebantava y lu tiraba por la ventana. -¿Y ya esta bien del todo, tía Balbina?-Si , ya estuvi el lunis en la boda de la mi hija mayor,que si caso con el cirilu, el de Juannura. Peru aquellu si que fue una boda y no esos buduchos de hoy en dia,qui dicen que esta de luto y es por no gastar dinero por lu que no lu hacen. -¿Y que , mucha boda?-Mucho,alla el hombri si empeño en matar el becerru de la vacuca pinta qui habia pariu hace 8 dias y en la calderona del unto del garru si hezu el guisao y el tiyu del yerno traju de su pueblu 6 y 7 ocenas de cohetis y despues de la misa desde la iglesia hasta casa , no apararon de tirar, toa a la gente venga icir , "¡Vivan los novios!,¡Viva los novios!" y el padrino venga a tirar cohetes venga a tirar cohetis, y el mi hombre mas agueco de chalao al ver lu arrumboso de la casamienta de la mi hija qui.... muchus viejus no arecuerdan aver visto otras semejantes en toa la cincuenta de años pasaos. Tía Balbina sigue su charla amena y entretenida, y, y después de los saludos de rigor se despiden muy afectuosa , no sin antes de nuevo dedicar un recuerdo para la difunta objeto primordial de esta conversación.. M. CRESPO
"EL DIARIO MONTAÑÉS" 4-4-1935